LAS ENSEÑANZAS DEL ABUELO
Centroamérica tierra llena de
historias y de cultura.
Después de más de cuatro meses y medio de andar viajando, recorrimos
todo Centroamérica y cerramos este
capítulo de la mejor manera, con unas divertidas noches en compañía de nuestros
amigos latinos en el hostal Casco Viejo en Panamá; en la terraza hubo varias
reuniones dignas de recordar donde en compañía del ron Abuelo, charlábamos y reíamos como si nos conociéramos
de toda la vida. Con este cerramos esta primera etapa de viaje., un viaje que
ha sido una experiencia única, llena de momentos dignos de recordar, y con solo
muy pocos contratiempos, es verdad que cuando uno se dedica a viajar las cosas
se acomodan, la magia fluye, y aunque a veces hay que hacer algunos sacrificios
siempre la recompensa es inmensa. Yo siempre pensé que este viaje me iba a
traer cosas buenas, pero nunca me imaginé todas las cosas buenas que hasta el
momento me he encontrado, he conocido lugares mágicos, así como gente muy
especial que ahora forman parte de mi vida.
El 19 de Mayo que aterrizamos en San Cristóbal de las Casas no sabíamos
cómo nos iba a ir, pero desde ese día
siempre hemos sentido que las cosas nos salen bien, en San Cristóbal pudimos conocer más a fondo
dicho pueblo mágico, también pudimos
visitar las ruinas de Tenam Puente y
Toniná, así como terminar en la ciudad de Palenque para ir también a las ruinas
mayas.
Un mes después, el 19 de Junio cruzamos la frontera con Guatemala, y
desde entonces no hemos vuelto a tocar nuestra tierra, pero parece que fue hace unas semanas cuando
íbamos en esa lancha por el río Usumacinta, para luego tomar el bus que se iba
deshaciendo por la terracería guatemalteca que nos llevaría hasta Flores y
desde dónde tomaríamos el tour para recorrer la majestuosa ciudad maya de
Tikal; luego salimos rumbo a Copán en Honduras para ver otra ciudad maya llena
de arte. Después regresamos a Guatemala para instalarnos en Antigua por unos
días y poder así sacarle fruto a esa linda ciudad colonial que yo ya había
visitado en una ocasión pero solo por un par de días, esta vez nos tocaron
algunos eventos culturales, conocer mucha gente y sobre todo ver el volcán de
fuego haciendo erupción a lo lejos. También pudimos ir a conocer el Lago
Atitlán con sus volcanes de fondo y pudimos sentir la magia del lugar, para
finalmente hacer un recorrido breve en la zona central de la capital
guatemalteca. En El Salvador tuvimos la fortuna de visitar muchos lugares
aunque solamente estuvimos una semana, pero fue una semana muy activa donde
pudimos conocer varios lugares desde el cráter del volcán Boquerón, la Puerta del Diablo, las playas
salvadoreñas, las ruinas cubiertas en ceniza volcánica de Joya Cerén, el Parque
Furesa, el lago Coatepeque y las ruinas
de San Andrés, así como un par de museos en la capital , y también la oportunidad
que tuve de entrar a un concierto de la orquesta de El Salvador en el Teatro Nacional.
En Nicaragua pudimos ir a la calurosa ciudad de León y sentir esa
influencia de Rubén Darío y de Sandino, caminar por sus hermosas calles de otra
época, y subir a las cúpulas de la catedral con su techo de cal blanca; también
tuvimos la increíble experiencia de ir a Masaya y subir al cráter del volcán
desde donde se alcanzaba a ver como salía el vapor de un lado y del otro un
cráter extinto y una laguna hermosa en el punto más alto de la montaña.
Finalmente cerramos con la experiencia de un lago, primero al irnos a Granada para
conocer esa linda ciudad colonial con su famosa calzada y su movimiento
cultural, así como su enorme lago donde la vista es hermosa; y finalmente
concluyendo nuestro recorrido en la paradisiaca Isla de Ometepe que alberga dos
volcanes y donde la naturaleza es simplemente asombrosa.
En Costa Rica todo fue pura vida, tuvimos la oportunidad de conocer las
hermosas playas del Pacifico en Guanacaste,
Playa Cocos y Tamarindo, donde los atardeceres fueron dignos de recordar,
para luego salir rumbo a San José una ciudad donde estuvimos varias semanas y
que siempre fue un lugar muy interesante donde siempre nos sentimos como en
casa. Finalmente pudimos ir a conocer el caribe tico a Puerto Viejo donde
pudimos experimentar un poco del caribe negro de esa zona.
Finalmente cerramos en Panamá, un país muy mágico donde pudimos conocer
la ciudad de David para luego irnos al pueblo de Boquete y experimentar por
primera vez lo que era vivir dentro de un cuento, en un lugar donde la naturaleza
es esplendida. Finalmente cerramos en la ciudad de Panamá, un lugar donde
conviven muchas culturas y donde también se respira algo de magia. Allí pudimos
cerrar la experiencia con unas muy buenas veladas en la terraza del hostal
donde nos reuníamos con nuestros amigos chilenos, colombianos y venezolanos
principalmente para compartir nuestras experiencias y para terminar aprendiendo
en torno de una buena botella de ron Abuelo, así que podemos decir que
terminamos nuestra aventura centroamericana de la mejor manera.
Estos cuatro meses han estado llenos de sorpresas, demasiadas
experiencias que a veces es difícil asimilarlas todas, unas increíbles muestras
de humanismo y de hermandad, llena de
paisajes variados y de momentos mágicos; pero también hemos tenido algunos
contratiempos, momentos de hambre, de mal dormir, uno que otro malestar
estomacal, hemos estado perdidos en la
carretera cayendo la noche, pero siempre
cuando las cosas parecen nublarse un poco siempre se aparece la luz, y como
dijo nuestro profeta en estos últimos días cuando nos tomábamos el ron abuelo, es porque “todos tenemos luz adentro”.
La noción del tiempo la perdí hace tiempo, ya no importa qué día de la
semana es, importa más en dónde estamos y qué vamos a hacer; la verdad yo ya
perdí la cuenta de los hostales en los que nos hemos quedado, en cuántas camas
he dormido, cuántos baños he usado, cuántos pasos he dado que ya hasta mis tenis
se rompieron, con cuántas personas hemos hablado en la calle, cuántos amigos
hemos hecho, cuántas veces hemos tomado, ya no lo sé, pero lo que sí está claro
es que no me arrepiento de ninguna de las cosas que he hecho hasta el momento,
esto ha estado mejor de lo que yo llegue a imaginar. Mi recomendación, la del abuelo y la de
todos los viajeros que hemos conocido es que VIAJEN, que salgan a conocer, que
aprendan a vivir y a maravillarse, a aprovechar el presente, no se necesita
mucho para viajar solamente las ganas de hacerlo y listo, no hace falta estar
tan loco como uno para querer recorrer Latinoamérica, simplemente hace falta
salir a los alrededores, y tener ganas de conocer, a mí a veces me da vergüenza
que extranjeros me hablen de lugares en México que yo no conozco, y teniéndolos
allí tan cerca.
Bueno pues ahora estamos instalados en Colombia, mucha gente nos ha dicho que el
sur es otro mundo lleno de pequeños mundos, espero que las cosas sigan saliendo
bien para nosotros, como siempre espero que la vida me siga sorprendiendo y
espero que el sur de nuestro continente nos siga tratando igual de bien que
como lo hicieron en Centroamérica.
Agradecimientos especiales a
todas las personas que nos han ayudado hasta el momento, a la gente en casa que siempre nos apoya y no
manda sus oraciones y buena vibra, a los que desde arriba nos cuida; y también a todas las personas que durante
estos meses se nos han aparecido para ayudarnos de alguna u otra manera, muchos
encuentros fugaces y otros con mucha más confianza de gente que nos ha brindado
desde una simple cordialidad hasta su total amistad. No puedo mencionar nombres
por temor a omitir alguno, pero cada
quien sabe a qué me refiero.
Mención especial para la gente
que nos abrió las puertas de sus casas, a los Santizo en Guatemala, a la
familia Barillas en El Salvador, a la Señora Raquel y a Don Sergio en
Nicaragua, a Toño y Fran, y a Ángel en Costa Rica, y a Papo en Panamá, y ahora a Mauricio a la llegada en Medellín, y
también algunos hostales principalmente en Panamá donde la hermandad y buena
onda nos hicieron vivir en un ambiente muy familiar.
Escrito por David Herrera
7 de Octubre de 2015.

