sábado, 10 de octubre de 2015

35. LAS ENSEÑANZAS DEL ABUELO




LAS ENSEÑANZAS DEL ABUELO

Centroamérica tierra llena de historias y de cultura.



Después de más de cuatro meses y medio de andar viajando, recorrimos todo Centroamérica y  cerramos este capítulo de la mejor manera, con unas divertidas noches en compañía de nuestros amigos latinos en el hostal Casco Viejo en Panamá; en la terraza hubo varias reuniones dignas de recordar donde en compañía del ron Abuelo,  charlábamos y reíamos como si nos conociéramos de toda la vida. Con este cerramos esta primera etapa de viaje., un viaje que ha sido una experiencia única, llena de momentos dignos de recordar, y con solo muy pocos contratiempos, es verdad que cuando uno se dedica a viajar las cosas se acomodan, la magia fluye, y aunque a veces hay que hacer algunos sacrificios siempre la recompensa es inmensa. Yo siempre pensé que este viaje me iba a traer cosas buenas, pero nunca me imaginé todas las cosas buenas que hasta el momento me he encontrado, he conocido lugares mágicos, así como gente muy especial que ahora forman parte de mi vida.
El 19 de Mayo que aterrizamos en San Cristóbal de las Casas no sabíamos cómo nos iba  a ir, pero desde ese día siempre hemos sentido que las cosas nos salen bien,  en San Cristóbal pudimos conocer más a fondo dicho pueblo mágico,  también pudimos visitar las ruinas de Tenam Puente  y Toniná, así como terminar en la ciudad de Palenque para ir también a las ruinas mayas.

Un mes después, el 19 de Junio cruzamos la frontera con Guatemala, y desde entonces no hemos vuelto a tocar nuestra tierra,  pero parece que fue hace unas semanas cuando íbamos en esa lancha por el río Usumacinta, para luego tomar el bus que se iba deshaciendo por la terracería guatemalteca que nos llevaría hasta Flores y desde dónde tomaríamos el tour para recorrer la majestuosa ciudad maya de Tikal; luego salimos rumbo a Copán en Honduras para ver otra ciudad maya llena de arte. Después regresamos a Guatemala para instalarnos en Antigua por unos días y poder así sacarle fruto a esa linda ciudad colonial que yo ya había visitado en una ocasión pero solo por un par de días, esta vez nos tocaron algunos eventos culturales, conocer mucha gente y sobre todo ver el volcán de fuego haciendo erupción a lo lejos. También pudimos ir a conocer el Lago Atitlán con sus volcanes de fondo y pudimos sentir la magia del lugar, para finalmente hacer un recorrido breve en la zona central de la capital guatemalteca. En El Salvador tuvimos la fortuna de visitar muchos lugares aunque solamente estuvimos una semana, pero fue una semana muy activa donde pudimos conocer varios lugares desde el cráter del volcán Boquerón,  la Puerta del Diablo, las playas salvadoreñas, las ruinas cubiertas en ceniza volcánica de Joya Cerén, el Parque  Furesa, el lago Coatepeque y las ruinas de San Andrés, así como un par de museos en la capital , y también la oportunidad que tuve de entrar a un concierto de la orquesta de El Salvador  en el Teatro Nacional.




En Nicaragua pudimos ir a la calurosa ciudad de León y sentir esa influencia de Rubén Darío y de Sandino, caminar por sus hermosas calles de otra época, y subir a las cúpulas de la catedral con su techo de cal blanca; también tuvimos la increíble experiencia de ir a Masaya y subir al cráter del volcán desde donde se alcanzaba a ver como salía el vapor de un lado y del otro un cráter extinto y una laguna hermosa en el punto más alto de la montaña. Finalmente cerramos con la experiencia de un lago, primero al irnos a Granada para conocer esa linda ciudad colonial con su famosa calzada y su movimiento cultural, así como su enorme lago donde la vista es hermosa; y finalmente concluyendo nuestro recorrido en la paradisiaca Isla de Ometepe que alberga dos volcanes y donde la naturaleza es  simplemente asombrosa.


En Costa Rica todo fue pura vida, tuvimos la oportunidad de conocer las hermosas playas del Pacifico en Guanacaste,  Playa Cocos y Tamarindo, donde los atardeceres fueron dignos de recordar, para luego salir rumbo a San José una ciudad donde estuvimos varias semanas y que siempre fue un lugar muy interesante donde siempre nos sentimos como en casa. Finalmente pudimos ir a conocer el caribe tico a Puerto Viejo donde pudimos experimentar un poco del caribe negro de esa zona.



Finalmente cerramos en Panamá, un país muy mágico donde pudimos conocer la ciudad de David para luego irnos al pueblo de Boquete y experimentar por primera vez lo que era vivir dentro de un cuento, en un lugar donde la naturaleza es esplendida. Finalmente cerramos en la ciudad de Panamá, un lugar donde conviven muchas culturas y donde también se respira algo de magia. Allí pudimos cerrar la experiencia con unas muy buenas veladas en la terraza del hostal donde nos reuníamos con nuestros amigos chilenos, colombianos y venezolanos principalmente para compartir nuestras experiencias y para terminar aprendiendo en torno de una buena botella de ron Abuelo, así que podemos decir que terminamos nuestra aventura centroamericana de la mejor manera.

Estos cuatro meses han estado llenos de sorpresas, demasiadas experiencias que a veces es difícil asimilarlas todas, unas increíbles muestras de humanismo y de hermandad,  llena de paisajes variados y de momentos mágicos; pero también hemos tenido algunos contratiempos, momentos de hambre, de mal dormir, uno que otro malestar estomacal,  hemos estado perdidos en la carretera cayendo la noche,  pero siempre cuando las cosas parecen nublarse un poco siempre se aparece la luz, y como dijo nuestro profeta en estos últimos días cuando nos tomábamos el ron  abuelo, es porque “todos tenemos  luz adentro”.
La noción del tiempo la perdí hace tiempo, ya no importa qué día de la semana es, importa más en dónde estamos y qué vamos a hacer; la verdad yo ya perdí la cuenta de los hostales en los que nos hemos quedado, en cuántas camas he dormido, cuántos baños he usado, cuántos pasos he dado que ya hasta mis tenis se rompieron, con cuántas personas hemos hablado en la calle, cuántos amigos hemos hecho, cuántas veces hemos tomado, ya no lo sé, pero lo que sí está claro es que no me arrepiento de ninguna de las cosas que he hecho hasta el momento, esto ha estado mejor de lo que yo llegue a imaginar. Mi recomendación, la del abuelo y la de todos los viajeros que hemos conocido es que VIAJEN, que salgan a conocer, que aprendan a vivir y a maravillarse, a aprovechar el presente, no se necesita mucho para viajar solamente las ganas de hacerlo y listo, no hace falta estar tan loco como uno para querer recorrer Latinoamérica, simplemente hace falta salir a los alrededores, y tener ganas de conocer, a mí a veces me da vergüenza que extranjeros me hablen de lugares en México que yo no conozco, y teniéndolos allí tan cerca.
Bueno pues ahora estamos instalados  en Colombia, mucha gente nos ha dicho que el sur es otro mundo lleno de pequeños mundos, espero que las cosas sigan saliendo bien para nosotros, como siempre espero que la vida me siga sorprendiendo y espero que el sur de nuestro continente nos siga tratando igual de bien que como lo hicieron en Centroamérica.

Agradecimientos especiales a todas las personas que nos han ayudado hasta el momento,  a la gente en casa que siempre nos apoya y no manda sus oraciones y buena vibra, a los que desde arriba nos cuida;  y también a todas las personas que durante estos meses se nos han aparecido para ayudarnos de alguna u otra manera, muchos encuentros fugaces y otros con mucha más confianza de gente que nos ha brindado desde una simple cordialidad hasta su total amistad. No puedo mencionar nombres por temor a omitir alguno,  pero cada quien sabe a qué me refiero.
Mención especial para la gente que nos abrió las puertas de sus casas, a los Santizo en Guatemala, a la familia Barillas en El Salvador, a la Señora Raquel y a Don Sergio en Nicaragua,  a Toño y Fran, y a Ángel  en Costa Rica, y a Papo en Panamá,  y ahora a Mauricio a la llegada en Medellín, y también algunos hostales principalmente en Panamá donde la hermandad y buena onda nos hicieron vivir en un ambiente muy familiar.
Escrito por David Herrera
                                                                                                7 de Octubre de 2015.

martes, 6 de octubre de 2015

36. LO SOSPECHE DESDE UN PRINCIPIO.



LO SOSPECHE DESDE UN PRINCIPIO.


Que no panda el cúnico, unos días más en Panamá.




*Extraído del diario.
Jueves 1 de Octubre
Nos levantamos a desayunar y luego fuimos a las oficinas de la aerolínea para que nos imprimieran los pases de abordar para nuestro vuelo a Medellín, pues desde que entramos a Panamá nos exigían tener la salida del país y pues para cruzar hasta Colombia solo hay dos rutas por mar o por aire, pues por tierra es casi imposible por el famoso Tapón de Darién en la parte de la selva en el sur de Panamá. Así que esa mañana caminamos por la cinta costera para despedirnos de ella, y nos tocó ver varios espectáculos dignos de recordar: la marea estaba muy pero muy adentro, tanto que los botes y lanchas ya no descansaban sobre el agua, sino que estaban atascadas en la arena mojada. El olor al pasar por el mercado de mariscos era de animal muerto, las aves revoloteaban la zona y allá a lo lejos por donde pasaba el puente, muy muy adentro se encontraban las olas. El calor era intenso pero como era nuestro último día en Panamá no nos importaba cansarnos un poco. Así que seguimos hasta llegar a la zona de los edificios, continuamos del lado de la cinta costera viendo el raro comportamiento del mar, definitivamente algo relacionado con la luna y su hermoso comportamiento de hace unos días.  La caminata fue larga pero por fin llegamos a las oficinas de Air Panamá, entramos preguntamos sobre a cuál de los dos aeropuertos teníamos que ir, nos imprimieron los pases de abordar y nunca se nos ocurrió volver a preguntar los requisitos para entrar a Colombia. Yo hasta le dije a Luis, a mira que sencillo estuvo esto, con toda la confianza de que las cosas iban a fluir ese día.  Regresamos otra vez por la cinta costera, nos tocó ver a un par de gaviotas peleando en el aire por un pez, ver  las  distintas tonalidades del mar y como la marea comenzaba a subir de manera muy acelerada. 


 
Fuimos a comer por última vez a la fonda de los chinos, y cuando ya estábamos por regresar al hostal hicimos una breve parada en catedral; cuando ya íbamos de regreso se soltó la lluvia, yo salí corriendo para tratar de no mojar mi ropa antes de viajar y también para ir por una ropa que tenía tendida secándose en el balcón. Mientras la lluvia estaba en todo su apogeo nosotros estuvimos en el cuarto del hostal, el 9,  allí muy  amigablemente  hasta el final  con toda la banda, Camila, Dany, Julián, Alexis, compartiendo hasta los últimos momentos,  nos despedimos con mucha nostalgia de concluir con esta primera etapa del viaje y de haber hecho muy buena hermandad  con estos últimos amigos latinoamericanos.  La lluvia seguía cayendo a chorros, así que salimos a buscar el taxi que nos llevaría al aeropuerto,  primero paso uno y nos quiso cobrar de manera nada amable 10 dólares,  y luego pasó otro taxi que en cuanto comencé a hablar sonrió y me pregunto qué de dónde era ese español tan raro, le dije que de México y de inmediato accedió a cobrarnos solo 6 dólares, el taxista era peruano y muy platicador, durante el trayecto siguió lloviendo así que había bastante tráfico,  para cuando por fin llegamos ya fuimos de los últimos en la fila para el vuelo rumbo a Medellín. Hicimos toda la fila por más de una hora y con la preocupación de si no nos íbamos a pasar de peso con las maletas, hasta que llegamos frente al mostrador, lo primero que nos preguntó la señorita fue tienen su boleto de salida de Colombia, le comentamos que no,  pues nos habían dicho que no era necesario, ella fue a revisar y dijo que los países de la Mercosur si pueden transitar, pero que como mexicano si nos iban a pedir eso, nos dijo que podríamos comprar un boleto de regreso a Panamá y no usarlo o en su defecto conseguir un boleto por fuera rumbo a Ecuador, pero que cómo ya era tarde en el aeropuerto ya no se podía hacer nada, a final de cuentas termino ofreciéndonos cambiar el vuelo de día con la misma tarifa y solamente pagando una penalidad de veinte dólares por cambiarlo, yo pregunte si no podíamos hablar con alguien pero dijo que por ser el avión tan tarde ya era imposible hacer algo más que eso. Así que ya por mera curiosidad pesamos nuestras maletas y no nos pasábamos de peso, las echamos a nuestras espaldas y salimos a buscar como regresar al hostal para replantear la situación, ya había cesado la lluvia y finalmente conseguimos un taxi que nos llevara de nueva cuenta al Casco Antiguo. 

Para nosotros era algo muy raro el volver al hostal después de un par de horas de solamente estar fuera, y después de habernos despedido emotivamente de todos, pero así eran las cosas así que regresamos a platicar lo que nos había pasado y volvimos a la rutina del hostal como si nunca nos hubiéramos ido, el Alexis dijo que lo sospecho desde un principio y en efecto fue como ese episodio del chavo en que se va de la vecindad, pero regresa. En la noche salimos a darle una vuelta a la cinta costera y luego fuimos a comprar algo para comer, la marea había vuelto a subir, estaba al borde de las piedras,  y de pronto  entre las piedras se nos apareció un pajarito gracioso pegando de brincos, uno de esos personajes que hemos visto en alguna caricatura no sabemos si de Disney o de Bugs Bunny, pero si sabemos que usaba lentes. Finalmente no nos fuimos de Panamá nos quedamos el fin de semana todavía, pero sabemos que por algo pasan las cosas y que tendremos que seguir en la lucha como dicen por acá.


Escrito por David Herrera
                                                                                   


            2 de Octubre de 2015