miércoles, 30 de septiembre de 2015

34. FUTBOL EN LAS CALLES DE PANAMA



FUTBOL EN LAS CALLES DE PANAMA

Resto del mundo Vs Panamá.


Todos los que me conocen saben que me gusta jugar, antes lo hacía cada que había oportunidad, pero ya tenía tiempo que no lo hacía, y fue en la ciudad de Panamá en las canchas de la cinta costera donde se vino a dar dicha oportunidad.  

Yo tenía más de un año sin jugar futbol, por algunas lesiones deje de jugar un tiempo y luego volví pero antes de comenzar el viaje estaba jugando solamente basquetbol. Durante el viaje mencionamos varias veces que estaría bueno jugar la cascarita, pero no se había dado tan en forma, Luis en Chiapas fue una tarde a jugar y en Guatemala jugamos pero basquetbol.  Cuando conseguimos el hostal en la zona de Casco Antiguo en Panamá, vimos que muy cerca había una canchita callejera, una tarde vi a unos niños jugando descalzos y jugaban bien, así que la motivación estaba servida en la mesa. Luis también siempre tuvo la intención de ir a jugar a tal grado que una tarde la apartamos para poder ir a jugar.  Entonces el lunes 29 fuimos a conocer el Canal de Panamá y nos cayó una lluvia que nos dejó completamente mojados, luego regresamos al hostal, la lluvia regreso así que estuvimos un rato en el cuarto del hostal con todos los amigos del hostal. A final de cuentas entre la charla y que había dejado ya de llover, decidimos salir un equipo de cinco personas representando al Hostal Casco Viejo, una selección internacional, dos venezolanos, un chico de la Guyana Inglesa, y dos mexicanos, todos en Centroamérica.  Desde antes de salir ya se había definido que iba a ser un juego de la selección resto del mundo contra Panamá. 

Así que ya cayendo la noche decidimos salir, Phil, Lord, Oswin, Luis y yo; caminamos por la cinta costera, llegamos a la cancha y no había nadie. Seguimos caminando a ver si llegábamos a otras canchas cuando de pronto vimos a tres personas caminando con un balón, y nos unimos a ellos para regresarnos a la cancha a jugar.  La cancha estaba llena de charcos, pero eso no iba a ser impedimento para pasarla bien. 

A final de cuentas terminamos jugando los del hostal contra otro equipo y llegó un equipo afuera para hacer la reta.  Nosotros comenzamos tratando de controlar el balón, pero era difícil por las condiciones del terreno, pero jugando los fundamentos de cubrirnos las espaldas comenzamos a asentarnos en la cancha. De entrada salimos al terreno de juego con Lord en el arco, y sin ponernos de acuerdo acabamos jugando con Phil y Luis en la defensa, y Showie y yo un poco más adelantados. Despachamos al primer equipo con un gol de Phil y otro que me tocó definir a mí, pero el siguiente equipo era de puros jóvenes panameños de menos de veinte años y que se veía que se juntaban seguido a jugar, pero eso, a viejos lobos de mar como nosotros no nos asusta. Así que comenzó un juego ya  mucho más calientito, todo arranco con un gol polémico de Luis quien desde atrás de la media cancha aprovecho que el portero estaba adelantado para pegarle por encima y clavar el gol, la polémica surgió pues los panameños argumentaban que no se valían de atrás de la media cancha, pero al final accedieron y luego empataron el juego, pero finalmente Showie vino a poner cifras definitivas.  Yo estuve de portero un rato pero la verdad si era difícil  y complicado jugar entre los charcos.
Después de esos dos juegos, nos tocó perder. Salimos a descansar un poco para luego volver contra los jóvenes panameños, pero esta vez no nos dieron chance ni de acomodarnos cuando ya nos habían clavado el par de goles para sacarnos. 
Los panameños son hábiles y con buenos burles aunque les falta animarse a pegarle un poco más al arco.  En algún punto que se voló el balón estuvimos platicando con ellos, de inmediato nos preguntaron nuestro origen, y  cuando les dijimos que México se veía que lo primero que les venía a la mente era la rivalidad de las selecciones, pero terminamos hablando de otros temas y jugando por el simple hecho de divertirnos.  En la noche Luis y yo comentábamos que tal vez habíamos elegido el peor lugar en Centroamérica para jugar, Panamá, pues después de lo que paso en las eliminatorias y más recientemente en la Copa Oro, estoy seguro que México no es su mejor amigo; la verdad nosotros ni siquiera pudimos ver lo que paso en la copa de Oro pero hemos escuchado que fue un robo; dejando de lado eso, nosotros no pensamos en ello, simplemente teníamos ganas de jugar y de divertirnos, creo que al final ese fue el resultado aparte de convivir dentro y fuera de la cancha con otros hermanos latinoamericanos que iban con el mismo fin de pasarla bien.

Escrito por David Herrera
                                                                                               29 de Septiembre de 2015.



33. LA MULTICULTURAL CIUDAD DE PANAMÁ




LA MULTICULTURAL CIUDAD DE PANAMÁ


Panamá es una ciudad con una identidad muy única, llena de contrastes, y donde conviven gente de distintos orígenes a nivel mundial, dándole un estilo único e irrepetible a este mágico puente entre Centroamérica y Sudamérica.

  
El trayecto hasta la capitla comenzó a las ocho de la mañana en Boquete, con una escala en David
para luego al mediodía tomar un autobús por más de nueve horas hasta la Cosmopolitan ciudad de Panamá.  Panamá es un lugar donde el calor es húmedo y se hace sentir bastante fuerte en estas épocas del año,  ya nos habían comentado que por esta causa los negocios cuentan con aire acondicionado, el cual  siempre lo tenían a máxima potencia, y si desde que veníamos en el bus notamos esa situación pues veníamos congelándonos a tal grado que yo me tuve que cobijar con mi mochila, también en las tiendas del centro es tanto el frio del aire acondicionado, que muchas veces sientes que se te va a cerrar la garganta por el cambio de un calor húmedo bochornoso a un helado aire acondicionado.

Desde que nos bajamos del autobus se sintió el cambio de clima; llegamos a la terminal después de las nueve de la noche y sin saber para donde teníamos que ir, así que preguntamos cual bus nos llevaba al centro y lo tomamos, ya arriba del bus conocimos a un chileno quien amablemente nos dijo donde bajarnos y nos acompañó a encontrar un hotel donde pasar la noche. Al día siguiente por la mañana salimos a conocer y fuimos a una zona donde nos habían dicho que había hostales, era el Casco Antiguo de Panamá, donde encontramos un hostal que se llamaba Hostal Casco Viejo y que se convertiría en nuestra casa por el resto de nuestra estancia en la capital panameña. El hostal es digno de hacer mención, pues es un lugar lleno de gente de todas partes, a nosotros nos tocó en un cuarto donde casi siempre hubo sudamericanos y donde todos convivíamos en un ambiente muy relajado y respetándonos mutuamente. Aquí tuvimos la oportunidad de hacer varios amigos, los parcés, los chilenos, los venezolanos, el de la Guyana, el italiano, entre otros  pasajeros de todas partes del mundo.
Panamá es un lugar que en muchos momentos me ha hecho pensar que estoy en un sueño, y en la capital también se siente aunque la vida aquí es tan moderna y agitada que a veces uno no lo nota. Lo primero que uno nota al entrar son los enormes edificios estilo americanos que se postran sobre el océano Pacifico, pero eso solo es una pequeña parte de Panamá, también hay una avenida central llena de gente de todos los estilos, desde una presencia muy marcada de indígenas, principalmente los Guna Yalas, así como gente con orígenes en todas las partes del mundo, blancos, hermosas mulatas, mestizos, africanos, orientales, latinos, y un par de mexicanos perdidos, entre miles de otros. Pero el contraste de esa zona de edificios modernos es el Casco Antiguo, una zona antigua con un estilo muy peculiar donde sus calles de ladrillo y sus construcciones, parecieran ser las de una película; en un par de ocasiones nos tocó observar desde el balcón del hostal, un desfile que pasaba con trompetas y llenas de gente algo que también pudiera ser para una película. Una noche cuando caminábamos por lo que le llaman la cinta costera, de pronto nos tocó que de unas piedras junto al mar saliera un mapache, algo como de una historia para niños; y que decir de las aves, pelicanos, gaviotas, garzas, pero principalmente los buitres, que a veces se asentaban sobre los techos o las cúpulas de la iglesia a conversar por parejas, o que se juntaban por montones en los edificios viejos del centro, o que simplemente volaban en círculos por el cielo, como si fueran personajes en una historia de miedo.  Pero lo que vino a ponerle la cereza al pastel fue el que aquí nos tocó ver el eclipse de luna, nosotros andábamos dando vueltas en la cinta costera cuando de pronto se nos apareció la salida de la luna que sobre el océano se postraba majestuosa y cuyo reflejo creaba una especie de nata luminosa sobre el mar; después de unos minutos su tamaño se redujo un poco y comenzó a esconderse lentamente hasta quedar completamente tapada, en esos momentos se veía un ligero resplandor rojo, que se fue diluyendo para dar lugar de nuevo a que la luna comenzara a mostrarse primero dando la forma como del interior de un ojo  y luego apareciendo más y más hasta formar de nueva cuenta la luna llena; cuando regresamos al hostal la gente estaba en la terraza cantando y observando el eclipse. Un espectáculo muy mágico que vino a ocurrir en el lugar que ha parecido ser como el sueño más largo de mi vida. 



Aquí, aunque ha estado lloviendo mucho por las tardes y algunas veces no nos dejaba salir, tuvimos la oportunidad de conocer y hacer varias cosas que nos gustaron mucho. De entrada pudimos ir a un concierto de reggae donde tocaron Gondwana de Chile y Cultura Profética de Puerto Rico, también pudimos recorrer la zona del Casco Antiguo, caminamos por la cinta costera, fuimos a la zona de los edificios,  entramos a un museo sobre el Canal, conocimos el hermoso Parque Francia y la Bóveda, desde donde se alcanza a ver el mar y donde hay muchos artesanos vendiendo sus piezas.  También pudimos ir una tarde a jugar futbol conviviendo con varios amigos latinos y divirtiéndonos como niños. 
El estar en Panamá nos marcaba como visita obligada ir a conocer el Canal, así que un día decidimos ir a turistear por aquel lado de la ciudad, pero por cuestiones de precios, y de clima la experiencia no fue tan buena, pero tuvimos la oportunidad de ver un par de barcos gigantescos, hechos de acero, cruzando por el canal y de escuchar un poco de algunos detalles sobre el canal, cómo que por la mañana dejan entra a los barcos que van del Pacifico al Atlántico y por la tarde viceversa, que los barcos para cruzar el canal tienen que ser piloteados por capitanes panameños, que los tamaños de los barcos son especiales para entrar por el canal, en cómo manejaban los gringos el canal llevándose ganancias millonarias y solo dejando un porcentaje mínimo para los panameños y muchas veces pensando en el canal como una zona estratégica para cuestiones militares, y de cómo ahora que ya es de Panamá sigue habiendo duda de dónde quedan los millones de dólares que genera el paso del Canal.



Para mí fue un gusto conocer estas tierras que muchas veces me hicieron sentir que todo era un sueño, poder conocer lo variado de una ciudad que aunque pudiera resaltar por su modernidad es mucho más que eso, es meramente una ciudad llena de pequeños mundos, de distintas épocas, de imágenes y personas de todos los estilos, mujeres guapas, construcciones extraordinarias, y naturaleza esplendida.


Escrito por David Herrera
                                                                                               26 de Septiembre de 2015.