domingo, 20 de septiembre de 2015

32. EL SUEÑO DE BOQUETE. (Parte 2)


EL SUEÑO DE BOQUETE.  (Parte 2)


“Mira ma, que hay un limón gordo y lo voy a tumbar” (palabras de un niño trepado en un árbol afuera de su casa en lo alto de la montaña).

El segundo día que estuvimos por acá fuimos a caminar rumbo al Sendero de los Quetzales, comenzamos a caminar sobre la carretera y preguntando llegamos al camino indicado. Primero salimos del camino para ir a observar el río que por allí corría, para luego pasar un puente por donde pasaban los autos pero que parecía ser bastante viejo, y en cuanto salimos de ese puente la vista comenzó  a deleitarnos con un espectáculo  autentico y natural. 

 


Con puentes colgantes de todos tipos, desde el puente que llevaba a unas casitas donde había unos niños indígenas saludando, el cual era muy antiguo con maderas rotas y otras rompiéndose, hasta el moderno puente hecho de acero firme  que llevaba a una finca de café. 

 



Caminamos un buen trayecto pasando por un puesto donde vendían los vestidos típicos que usan las indígenas de la zona, así como pulseras, morralitos, y demás recuerdos.  Después de varios pasos llegamos a la cascada San Ramón la cual está sobre la carretera,  allí tome asiento sobre una gran piedra, de un lado del camino se escuchaba el correr del río, y del otro, el caer de la cascada, dos sonidos del agua en ritmos distintos. 



Seguimos caminando hasta que nos encontramos con una construcción como en forma de castillo con una puerta de madera pintada de negro, como una historia de terror, allí tomamos una foto y justo adelante nos detuvimos otra vez, había una majestuosa vista donde daba vuelta el río mostrando a sus orillas unos altísimos pinos y desde donde se alcanzaba a ver la estructura del castillo abandonado.  En cuanto decidimos continuar comenzó la lluvia así que tuvimos que regresar, una camioneta al ver que íbamos a medio camino con la lluvia decidió acceder a  la señal del dedo que nosotros aplicábamos para obtener aventón, unos metros adelante se subieron una muchacha y un señor alemanes a los que habíamos saludado unas horas antes.


 
El sábado por cuestiones de dinero y de logística Luis se fue a trabajar a la ciudad de David, mientras que yo me quede en Boquete,  después de desayunar unas empanadas y un pan decidí ir a ver el rio,  y mi curiosidad me hizo caminar un poco para ver una finca donde había esculturas como para niños,  y luego las ganas de tomar fotografías me hicieron seguir caminando hasta que de pronto noté que llevaba casi cuarenta minutos caminando, tomando fotos a jardines llenos de flores de todos colores, cabañas,  montañas, puentes, etc. Cuando noté que había caminado por tanto tiempo me surgió la duda si debía regresar o seguir caminando, así que al ver a unas señoras afuera de su casa decidí preguntarles que a donde llevaba el camino, ellas me dijeron que le daba la vuelta y regresaba al pueblo, pero que era un camino largo y que el sol del mediodía me iba a quemar, pero me dijeron que era casi la misma distancia regresar que seguir avanzando. Continúe mi camino por el sendero hasta un entronque donde noté que era la mitad del camino, sabía que me faltaba como una hora de caminar, pero justamente cuando iba pensando eso de pronto se me apareció una entrada del río, donde pude ir a refrescarme la cara y a tomar fotos. La otra parte del camino era cuesta hacia arriba y de pronto me encontré con varias fincas con cafetales, y con casitas muy peculiares, en una de ellas había un niño trepado en un árbol bajando limones. Los árboles frutales eran tantos y tan variados que de pronto me encontré una guayaba que se veía deliciosa y termine por probarla, y si era rosa por dentro, jugosa y con un sabor muy fresco.  Después de una pequeña pausa en una tienda para tomarme un refresco termine por completar el recorrido y estaba de vuelta en el hostal.




Después de un rato regreso Luis, ambos estábamos algo cansados así que en la tarde estuvimos en el hostal, luego fuimos a comer y en la noche nos tomamos un par de cervezas pues Luis quería ir a ver si podía ver el juego del León en algún bar local.  Fuimos a un bar y si le pusieron el juego a Luis, yo estuve viendo el juego y aparte escuchando a un grupo internacional que tocaba varios estilos musicales y lo hacían de muy buena manera, el bajista era tico y lo habíamos conocido unos días antes.
Al día siguiente planeamos ir a conocer Caldera, pues nos habían recomendado ir a las pozas de agua caliente.



Escrito por David Herrera
                                                                                               15 de Septiembre de 2015.


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